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25/02/2024  

Navalcardo

El Olvido

Tres pulseras me acompañan en la mano derecha. Una de la Virgen de la Cabeza...

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  • Ría de Huelva. -

Tres pulseras me acompañan en la mano derecha. Una de la Virgen de la Cabeza. Otra con el escudo y la bandera de Ceuta, recordándome que una parte de mi identidad es de origen “caballa”. Y la otra, azul y algo deshilachada, luce la frase “Más de Huelva que un choco”.

Quien me conoce sabe que yo soy de Jaén, Jaén, como anuncian los autobuses que el jaenero de a pie ha bautizado como “Milka” por sus colores morado y blanco. Pero esa pulsera onubense permanece en mí por ser regalo de una persona a la que quiero mucho, y yo entiendo aquello que sale del corazón, en él se queda.

Y lo cierto es que en los últimos años me he prodigado por allí. Primero por Colombinas, buscando el toreo a la verónica del capote de Juan Ortega en la plaza de toros de La Merced. Y después para ir a pleitear en los juzgados de la Alameda Sundheim más de una vez. Entre medias, he visto amanecer junto a la Ría y he paseado por su Plaza de La Monjas cuando la tarde anochece.

Tanto ir y venir de Huelva me ha hecho conocerla. Pero sobre todo compararla con Jaén. Encontrando sus diferencias, pero también sus similitudes entre nuestra ciudad y aquella en la que curiosamente hoy día viven un puñado notable de jiennenses amigos míos a quienes la vida los ha llevado hasta allí.

Dos ciudades diferentes. Opuestas. Nada que ver una con otra, pero necesarias ambas dentro de esta región que compartimos. A inicios de este nuevo año, un video institucional de la Junta de Andalucía desató la ira de los onubenses. Sencillamente porque no salían. Se habían olvidado de ellos. Y en ese olvido yo me reconocí. Comprendí su legítimo malestar porque en teoría tan andaluces somos nosotros como ellos, aunque luego en la práctica ocurran estas chapuzas.

En Jaén sabemos de esto y mucho. Porque así llevamos una vida entera: sumidos en un olvido institucional perpetuo que nos ha instalado en un escepticismo permanente. El otro día hubo Consejo de Gobierno de la Junta en Jaén, y lo hizo en el interior de un Museo Íbero al que le siguen faltando piezas y con los raíles de un tranvía que no va a ningún lado en su propia puerta. Quizás esa reunión del otro día sea una forma de sacarnos de olvido. Pero el jiennense, como el onubense, no quiere detalles puntuales sino hechos vitalicios.

 

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