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Andalucía

Nueve de cada 10 niños consumen comida basura todas las semanas en España

El consumo de bebidas azucaradas, refrescos o zumos registra un comportamiento similar al de la comida basura y los dulces

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  • Báscula.

El 92 por ciento de los niños en España consume todas las semanas comida basura, como hamburguesas, perritos, pizzas o patatas fritas, y el 15 por ciento lo hace tres o más veces por semana, además de que el 93 por ciento de los menores consume semanalmente dulces, y el 44 por ciento lo hace en tres o más ocasiones a la semana.

Así lo revela la Fundación Eroski en una encuesta, cuyos resultados se han publicado en la revista 'Consumer', que ha preguntado a 2.126 niños con edades comprendidas entre los 8 y 12 años y residentes en nueve comunidades autónomas del norte de España sobre sus hábitos y preferencias por la comida.

El consumo de bebidas azucaradas, refrescos o zumos registra un comportamiento similar al de la comida basura y los dulces, pues el 83 por ciento de los niños dice tomarlos todas las semanas, mientras que el 46 por ciento lo hace tres o más veces por semana. Además, el 14 por ciento toma bebidas energéticas de forma semanal.

A pesar de estos datos, casi la mitad de los niños, el 44 por ciento, admite que debería cambiar algunos de sus hábitos alimentarios, comer más fruta y menos ultraprocesados, además de beber más agua. Esto ofrece esperanza para el director de la Fundación Eroski y de la Escuela de Alimentación Eroski, Alejandro Martínez, que ha señalado que "aún se está a tiempo para mejorar".

Otro dato que llama la atención es que más de la mitad de las familia, el 54 por ciento de los hogares, utiliza la comida como premio para sus hijos cuando se han portado bien. Esto es aún más preocupante cuando gran parte de dichos premios incluyen productos poco saludables, como chucherías, dulces o bollería.

EL CONSUMO DE REFRESCOS SE MULTIPLICA POR 8 ENTRE LAS RENTAS BAJAS

Aunque el 94 por ciento de los niños dice consumir agua como bebida principal en sus comidas, un porcentaje significativo también acompaña sus comidas con zumos (27%), refrescos con gas (19%) u otras bebidas (22%). Esta combinación la realizan de forma habitual la quinta parte de los encuestados.

Entre las familias desfavorecidas estos datos son más preocupantes, pues el estudio muestra que en aquellos hogares con rentas más bajas el porcentaje de niños que consumen refrescos con azúcar se multiplica por más de ocho, alcanzando el 7,8 por ciento frente al 0,9 por ciento de la media.

Con el objetivo de revertir estas cifras, la implicación de los niños en las compras de alimentos y en la cocina puede resultar positiva. La encuesta refleja que ya se están llevando a cabo acciones en este sentido, pues la mayoría de hogares con niños realizan la lista de la compra teniendo en cuenta la opinión de los menores.

En concreto, en el 87 por ciento de los hogares con menores de 8 a 12 años se elabora una lista de la compra, y en el 92 por ciento de los casos se tiene en cuenta la opinión de los niños al confeccionarla. Además, casi todos menores acompañan a sus padres a hacer la compra, ya sea siempre (45%) o en ocasiones (52%).

La participación de los niños en la cocina también está extendida, algo que puede ayudar a que sean más proclives a probar nuevos alimentos. El 82 por ciento de los menores afirma colaborar en casa a la hora de cocinar, ya sea siempre (19%) o a veces (63%). Por comunidades autónomas, Navarra y La Rioja es donde colaboran más (86%), mientras que en País Vasco y Cantabria es donde menos lo hacen (76%).

EL 5% SE SALTA EL DESAYUNO Y EL 10% LA MERIENDA

La encuesta también refleja que un 10,26 por ciento de los niños se salta la merienda y un 5,99 por ciento lo hace con el desayuno, a pesar de la importancia de tomar cinco comidas al día. Está demostrado que saltarse la primera comida del día puede estar relacionado con un aumento de peso, ya que incrementa el picoteo entre horas y el consumo de alimentos poco recomendables.

Además, el estudio precisa que el desayuno y la merienda son las comidas que con más frecuencia realizan solos, algo que no es recomendable teniendo en cuenta que los menores tienden a sustituir esta compañía humana por la de los dispositivos digitales.

"La alimentación saludable debe ser un esfuerzo colectivo. Necesitamos familias informadas, educadores comprometidos y políticas públicas que faciliten la adopción de hábitos saludables desde la infancia", ha destacado Berriochoa.

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