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Miércoles 17/08/2022
 
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Cádiz

El Obispado reconoce la labor pastoral de tres miembros destacados de la Diócesis

Distingue a Pedro Jesús Oliva Fernández, Teresa Giertych y el “padre Miguel” por su compromiso

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El obispo entregó las medallas Pro Ecclesia Gadicense et Septense y reconoció a Julio Reyero como capataz.

  • También homenajea a Julio Reyero en los 25 años como capataz de las custodias de El Cogollo y Ana de Villa

La Catedral de Cádiz acogió el acto de entrega de tres nuevas medallas Pro Ecclesia Gadicense et Septense, Coincidiendo con el X Encuentro Mundial de la Familia, la clausura del Año de la Familia Amoris Laetitia, y en la Octava del Corpus.

Esta distinción, que se presentó en el marco del Año Jubilar por el 750 Aniversario del Traslado de la Sede de Medina Sidonia a Cádiz y el 600 de la creación de la diócesis de Ceuta, reconocen la dedicación de personas de nuestra diócesis en favor de la Iglesia en ámbitos como la atención a la comunidad parroquial, la caridad o el desarrollo de iniciativas pastorales.

Así, en esta ocasión, Pedro Jesús Oliva Fernández, Teresa Giertych y Miguel Lobato, son las personas cuya labor en nuestra comunidad diocesana se ha visto reconocida con esta distinción.

En este marco de celebración de la familia, el obispo diocesano, que presidió la ceremonia e hizo entrega de las medallas, aseguró que “debemos admirar el bien que supone la familia, darnos cuenta del valor que tiene en el plan de Dios, darnos cuenta de la responsabilidad que Dios ha puesto en nuestras manos para que el matrimonio sea signo del amor de Cristo a su Iglesia, y por tanto para vivir un matrimonio cristiano. La responsabilidad de la convivencia en casa con el cuidado de los hijos, de los mayores, de los allegados, de manera que podamos mostrar un mundo nuevo”.

Asimismo, Mons. Rafael Zornoza habló, como hablaba San Pablo, de la libertad. “Hoy, vivir el ideal cristiano, y más el ideal de la familia, y ser discípulos del Señor en nuestras propias familias supone superar muchas dificultades y muchas tentaciones. A esto hay que añadir un componente cultural, un mundo relativista, que parece que desconoce la verdad y la evita conscientemente y que quiere manipular de alguna forma la situación de los encuentros personales, incluso de las familias, que oscurece verdades y realidades de nuestra propia vida. Vivir con la libertad de los hijos de Dios supone superar en nosotros las pasiones”.

Por otro lado, el Cabildo Catedral reconoció la labor de Julio Reyero, en el 25 aniversario como capataz de las custodias de “El Cogollo” y Ana de Villa, por su dedicación y mantenimiento, durante tantos años, de ambas custodias.

Precisamente, la ceremonia finalizó con una procesión claustral por las naves de la Catedral con la custodia de Ana de Villa.

Perfil de los galardonados

Pedro Jesús Oliva Fernández: Nacido en Cádiz, en un ambiente de profundas raíces cristianas. Como estudiante descubrió su vocación por la sanidad y por la música. Fue miembro activo de las parroquias de Ntra. Sra. del Rosario y de San Antonio, a la vez que profundizaba en su formación católica. Los marianistas del Oratorio de San Felipe Neri le encargaron la animación musical de sus celebraciones, a la vez que desempeñaba otras labores pastorales. Se casó y tuvo una hija, a la que educó en valores cristianos. Recibió los ministerios de Lector y Acólito. Por residencia en la feligresía, comenzó a colaborar en la parroquia de Santo Tomás de Aquino, y fue nombrado auxiliar de la capellanía del Hospital Puerta del Mar. Al mismo tiempo, comenzó a cooperar en la atención religiosa de los tanatorios de Cádiz. Actualmente sigue desempeñando esas labores de forma desinteresada, a la vez que presta servicio pastoral en la Parroquia de San Antonio, a cuya feligresía se ha trasladado. Hombre de fe profunda, formada y militante, ha dedicado su vida a la Iglesia, en especial, a los enfermos, según el compromiso que se hizo a sí mismo de dedicarles su tiempo y su cariño.

Teresa Giertych: Nacida en el seno de una familia polaca que emigró a Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, y que conservó como un tesoro la fe heredada de sus mayores. Estudió en Londres filología española, realizando estudios de post-grado en Cracovia. Se casó y tiene a tres hijos. Desde su llegada a Cádiz, trabaja como profesora de Inglés en el Colegio San Felipe Neri (Marianistas), destacando en la comunidad educativa como miembro muy querido. Para intensificar su labor apostólica se gradúa en el Master de Orientación y Mediación Familiar en la Facultad de Teología de Granada, donde ha sido también profesora. Fundamentalmente, desarrolla su vocación como orientadora familiar en el Centro de Orientación Familiar (COF). Buscando prestar un mayor servicio, ejerce como catequista de preparación al matrimonio, impartiendo a la vez cursos y conferencias en parroquias, colegios y otros centros. Es miembro activo de su parroquia de Santa Ana, y colabora a menudo con Cáritas Diocesana de Cádiz. La preocupación por el diálogo fe-cultura le ha llevado a estar dispuesta siempre a colaborar en prensa escrita y en otros medios de comunicación. Persona entrañable, cristiana ejemplar y apóstol infatigable.

Miguel Lobato: Nacido en El Puerto de Santa María, casado y padre de tres hijos, comenzó a colaborar como monaguillo a la edad de 8 años, en la Iglesia de San Francisco. De ahí pasó a la parroquia de San Antonio, y, por fin, a la parroquia de San Lorenzo, y a la S.A.I. Catedral de Cádiz, lugares donde ha desempeñado la mayor parte de su vida pastoral. Trabajando en los Astilleros de Matagorda, presta en la capilla del Astillero también su servicio en la liturgia, siendo conocido cariñosamente entre sus compañeros como “padre Miguel”. En San Lorenzo, por su profunda convicción cristiana, se vincula a la Orden Seglar Servita como hermano profeso, prestando servicio como acólito y responsable de liturgia durante más de 30 años. También ha colaborado en la Catedral de Cádiz, con las Madres Concepcionistas de Montañés, y con las Hermanas Reparadoras de la calle Zaragoza. Presta su servicio como acólito desde su llegada a la parroquia San Lorenzo. Maestro de monaguillos y hombre de Iglesia, continúa con su humilde servicio, como él dice, hasta que la Virgen de los Dolores se lo permita.

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