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21/07/2024  

El cementerio de los ingleses

Básico

Quizá debería haberle dicho que una persona que no tiene sus necesidades primarias cubiertas no va a estar en disposición de dedicar tiempo a ciertas lecturas

Publicado: 02/05/2023 ·
12:41
· Actualizado: 02/05/2023 · 12:41
Autor

John Sullivan

John Sullivan es escritor, nacido en San Fernando. Debuta en 2021 con su primer libro, ‘Nombres de Mujer’

El cementerio de los ingleses

El autor mira a la realidad de frente para comprenderla y proponer un debate moderado

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Desde hace algo más de una década, la tendencia del crecimiento personal se ha instalado en nuestra sociedad y ha cobrado fuerza, bien como corriente filosófica o bien como forma de vida. Entre las diferentes facetas que abarca, podemos encontrar una vertiente espiritual, otra psicológica (a menudo van de la mano), otra más terapéutica que en ocasiones choca con planteamientos más científico... No pretendo entrar a ningún debate, pues creo que el equilibrio entre ciencia, la espiritualidad, la psicología y cada facción de una misma vida, se encontraría la suma necesaria para llevar una vida satisfactoria. Sin embargo, como todo, el crecimiento personal ha padecido el efecto común a cada tendencia que se pone de moda: la aparición de imitaciones burdas, que se venden como nuevas áreas de crecimiento mientras se sustentan en frases simples y juegos de palabras de cualquier manual cutre de autoayuda.

Una cosa es un juego de palabras para retener un planteamiento complejo, por ejemplo, uno que mi coach suele utilizar: pensamiento, pienso y miento. Es más fácil quedarse con eso que con "para desterrar un pensamiento que nos limita las acciones por condicionar nuestra actitud y estado de ánimo, necesitamos engañar a la mente reescribiendo lo que pensamos y hacerlo sonar más positivo para llegar a la misma meta". Supongamos que estoy pensando que tengo que limpiar la casa. Suena a obligación, ¿verdad? Pero, si lo reformulo y digo que quiero limpiar la casa, suena a deseo y me sea más fácil hacerlo. Como decía, una cosa es un truco memotécnico para retener una información interesante y otra, muy diferente, es querer sonar muy profundo con meros eslóganes para subirse al carro de la tendencia de crecimiento personal, vender libros y podcasts a personas que necesitan ayuda de verdad y todo eso sin aportar realmente nada. Entre eso y los memes de Paulo Coelho, hay una línea muy difusa.

Pues estos últimos gurús y sus seguidores están generalizando una idea que a mí, al menos, me fastidia sobremanera: lo básico como idea de lo simple, de lo tosco y de algo menos elevado de lo que ellos creen estar. Con "lo básico" me refiero a las necesidades básicas de todo ser humano: comer, techo, ropa, calzado… No hace mucho conocí a una persona de las que empieza yendo a clases de Tai Chi y termina por creerse el maestro ciego de David Carradine en Kung Fu (cuando digo estas cosas recuerdo la edad que tengo). Esta persona, cuando consideraba que algo no estaba a su altura en cuanto al aprendizaje vital, solía decir que "la gente está en el Cromagnon: es tan básica que sólo quiere comer, cagar, follar y dormir". Se enfadó mucho cuando le respondí que eso lo quieren todos los animales y el ser humano no deja de ser una especie animal. Podría haberle dicho que básico viene de base y que, sin una base, todo lo que está más arriba se desmorona. Quizá debería haberle dicho que una persona que no tiene sus necesidades primarias cubiertas no va a estar en disposición de dedicar tiempo a ciertas lecturas y a la meditación. Sin embargo, preferí hablarle en su idioma de frases de Facebook: "hasta la más bella flor necesita estiércol para nutrirse". Jaque mate.

Creo que podemos encontrar gotas de sabiduría en cualquier parte si observamos alrededor: la ocurrencia de un niño, una frase de película (hasta la saga de Rocky tiene sus perlas), una charla entre borrachos, un libro, un vinito con los abuelos… hasta un eslogan de autoayuda de los que acabo de criticar puede tener algo que aportar. Sin embargo, creo que hay quienes no entienden que la vida es cuestión de prioridades y que pensar o meditar no es fácil si te interrumpe el rugir de las tripas o te inquieta no saber si podrás pagar el alquiler el mes que viene. Estos gurús de todo a cien se ven tan arriba que no sirven como ayuda a crecer: al nivel 2 no se llega sin haber superado el 1. Y eso no me lo enseñó ningún maestro ni mentor, lo aprendí de niño jugando al Tetris.

En resumen, para cerrar esta columna, reitero que no quiero criticar la corriente del crecimiento personal, sino advertir sobre esas personas que buscan subirse a ese carro y aprovecharse de personas que lo pasan mal. Esas personas que te van a cobrar por frases que puedes encontrar en cualquier red social o escrita en la puerta del lavabo de cualquier gasolinera. Como decía una canción de M-Clan, "piensa que mañana hoy será ayer, filosofía barata, ¿cómo puede ser? Juegos de palabras". Básicamente es eso.

 

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