Edmundo Bal, el candidato 'exprés' para recuperar la "concordia" en Madrid

Publicado: 03/05/2021
De abogado del Estado a apuesta 'naranja' en Madrid, en apenas dos años se ha convertido en una de las caras más visibles del partido
La apuesta 'exprés' de Ciudadanos para presidir la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal, y recuperar la "concordia" en la región se enfrenta este martes a las urnas con el objetivo de lograr representación en la Asamblea de Madrid y poder ser "decisivo" para que la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, vuelva a ser investida.

Edmundo Bal Francés (1967) nació en Huelva, pero llegó de pequeño a la capital, "hace más de 50 años" y se considera "un chico de barrio", concretamente del madrileño "Cuatroca" (Cuatro Caminos). Estudió en el colegio Nuestra Señora del Buen Consejo y de graduó en derecho en la Universidad Complutense de Madrid.

Fue en 1993, a la edad de 25 años, cuando consiguió una plaza como abogado del Estado, primero en Huesca, luego en Zaragoza y finalmente de vuelta a la capital. Así comenzaba su andadura como "servidor público", que es como él se define a sí mismo. Una labor que le llevó a ser jefe de la sección de lo Penal de la Abogacía del Estado.

Frente a él se sentaron en juicios grandes figuras del fútbol como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o José Mourinho por cuestiones tributarias, y llevó también causas muy mediáticas como la trama 'Gürtel' o el 'procés' catalán.

Fue la causa independentista la que le hizo tomar "la opción incómoda, el camino difícil, pero el correcto" --como él mismo narra-- de "enfrentarse" al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al negarse a dejar de recoger en los escritos de acusación contra los líderes catalanes la "violencia" en el 1 de Octubre.

ENTRADA EN POLÍTICA DE LA MANO DE ALBERT RIVERA

Por ello, le "degradaron" y "humillaron", siendo cesado de su cargo. "No lo dudé un segundo, dije que no lo iba a hacer. He pensado mucho en ese momento. Ese miércoles, que quedará siempre en mi cabeza. Pensando que hubiera sido fácil decir que sí y luego llenarme de excusas como muchos", explicaba el candidato en su presentación de candidatura en abril, en la que reivindicaba su decisión de dar el salto a la política con Cs en 2019, que le llevó al Congreso de los Diputados.

En apenas dos años su ascenso en el partido ha sido rápido, pasando de 'fichaje' de Albert Rivera a ser una de las caras más conocidas de la formación, especialmente como portavoz adjunto en la Cámara baja y relevo de la líder nacional, Inés Arrimadas, durante su baja de maternidad.

Esta exposición y los tintes de campaña nacional que estaban tomando los comicios adelantados llevaron a que su nombre sonara como sustituto del exvicepresidente cesado Ignacio Aguado, quien finalmente le llamó personalmente para pedirle que fuera candidato porque era "la mejor opción". Bal recogía el guante, se presentaba a las primarias y arrasaba.

Aterrizaba así en la política madrileña con el fin de movilizar al electorado de "centro" y volver a ser decisivo para conformar Gobierno, concretamente reeditar la coalición con el PP.

UNA CAMPAÑA PARA "TOMAR EL PULSO A LA CALLE"

A pesar de que ya "defendía a Madrid desde el Congreso" --es diputado por esta circunscripción--, Bal quería "tomar el pulso a la calle". En las primeras semanas, su espíritu de opositor le hizo en unos días dominar los temas principales de la campaña y aprenderse al dedillo todos los datos que podían servir para reforzar su mensaje, desde el Plan de Rescate Ciudadanos de más de 1.000 millones de euros con ayudas directas a empresas a los logros de las cinco consejerías y la vicepresidencia que ostentaban los 'naranjas'.

El candidato necesitaba darse a conocer y arrancó una campaña intensa "de calle" en la que ha buscado "mirar a los ojos" a la gente y renovar la ilusión por el proyecto, tocado por el Gobierno truncado a media legislatura. Un objetivo que desde el partido aseguran haber conseguido con una campaña "sin errores" y en la que han visto cómo progresivamente Bal ha ido captando a más gente y la afluencia a las carpas y los actos aumentaba paulatinamente.

"Lo que va a sonar sobre todo en esta campaña son las suelas de mis zapatos por las calles. Eso es lo que va a sonar, el eco de mis pisadas", aseguraba en un desayuno informativo de Europa Press el día 8 de abril, aún en precampaña cuando se le preguntaba como músico reconocido la banda sonora que acompañaría su campaña.

Y así ha sido, ha recorrido múltiples localidades como Las Rozas, San Fernando de Henares, El Molar, Valdemoro o Rivas Vaciamadrid, además de varios puntos en la capital. Una agenda que le ha llevado a tener determinados días hasta diez compromisos entre actos y entrevistas, que ha conjugado con una presencia notoria en redes sociales, que ha utilizado para reaccionar rápidamente a la actualidad.

ROCK, MOTOS Y ATLETISMO, SUS VÍAS DE ESCAPE

Todos sus actos han tenido un elemento en común, la entrada del candidato al ritmo de 'Seven Nation Army' de The White Stripes, manteniendo su banda sonora de 'rockero' en la que también suenan Led Zepellin, AC/DC, Loquillo y Rebeldes. En esta campaña ha preferido no tocar la batería, como hiciera en las elecciones catalanas, junto al grupo 'Vitamina C'.

Esta pasión por la música se la ha sabido transmitir a su hijo, también Edmundo Bal, que entraba de lleno en la campaña con una entrevista en la que aseguraba que no votaría a su padre, que era abstencionista, y se desvelaba su pasión por el rap. Lo que podía entenderse como un punto débil, que no te vote tu propio hijo, Bal lo ha leído desde un lado radicalmente opuesto, el del "orgullo" por ver cómo ha educado a sus hijos "en libertad para que puedan pensar lo que quieran".

Junto a la música, su otra pasión son las motos, la primera de las cuales se compró cuando era menor de edad. Actualmente tiene tres, la más conocida de ellas es la Harley Davison con la que llegó al debate de 'Telemadrid', seguido por el autobús de los jóvenes del partido serigrafiado con la cara de Bal.

A pesar de su energía desbordante, el candidato ha reconocido en varias ocasiones que la apretada agenda electoral combinada con su labor en el Congreso de los Diputados le imposibilita salir a correr, actividad que hace casi a diario --unos 15 kilómetros-- y que ha recuperado para la jornada de reflexión. También participó en una carrera popular en Hortaleza tras la que presentó sus propuestas deportivas.

UN CANDIDATO PROPOSITIVO EN BUSCA DE LA CONCORDIA

Esta búsqueda de soluciones a los problemas de los madrileños ha sido el hilo conductor de su campaña y Bal ha rechazado desde el principio entrar al "juego del insulto y la polarización" que, a sus ojos, ha marcado esta carrera electoral. De hecho desde el partido reconocen que tanto el debate de 'Telemadrid' como el fallido de la 'Cadena Ser' han permitido a Bal presentarse como un hombre propositivo en busca de la "concordia en la región" frente al "enfrentamiento". Por ello, aseveran que en los 'trackings' internos se aprecia una tendencia alcista tras estos encuentros.

Esta postura le ha hecho entrar en el 'cuerpo a cuerpo' especialmente con los "extremos" de Unidas Podemos y Vox, llegando incluso a incorporar en sus compromisos electorales que ninguna de estas fuerzas tocaría poder. "Pretenden que salve mi alma comulgando con sus ideas. Si tengo que salvar mi alma así, me voy al infierno con mi batería y mi 'rock and roll'", aseveraba sobre la postura de la formación de Rocío Monasterio en temas como el colectivo LGTB o la Ley de Eutanasia.

Casi un mes después de que Bal diera "otro paso incómodo" se enfrenta este martes a las urnas, con las encuestas en contra, para sobrepasar el 5% y llegar de nuevo a la Puerta del Sol. "Los opositores estudiamos para ser el número 1, luego ya se verá", resumía el candidato a los periodistas el pasado sábado, optimista con que el "centro" ganará esta partida a los "polos".

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