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Sábado 18/05/2024
 
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Jaén

Las vidrieras de la Catedral, a escasos centímetros de los ojos de los jiennenses

Tras su restauración, en la Catedral de Jaén se han organizado visitas guiadas para conocer el valor de las vidrieras

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En la Sala Capitular ha sido expuesta.

Rafael Casuso ha mostrado la belleza de la vidriera a los jiennenses.

Lugar en el que podemos contemplar esta vidriera.

En ocasiones la majestuosidad de la Catedral de Jaén nos impide apreciar los detalles que parecen menores, pero que, a la altura de nuestros ojos, son increíbles. Es el caso de las actuales vidrieras de la Catedral de la Asunción, que llegaron al templo mayor de la Diócesis de Jaén a comienzos del pasado siglo.

Las mismas han sido restauradas durante los últimos 18 meses, y ese proceso está a punto de culminar al ser colocadas nuevamente en el lugar que corresponde. Este miércoles 15 de mayo se ubicará la última en haber sido restaurada, una de las más destacadas de la Catedral de Jaén, aquella que representa a la Verónica. Una vidriera que podríamos contemplar habitualmente en la parte central del templo, encima de la capilla en la que Jaén guarda con empeño su más preciado tesoro, el Santo Rostro.

Antes de proceder a su instalación, tras las labores de conservación, el Cabildo Catedralicio ha tenido a bien ofrecer la oportunidad a los jiennenses de contemplar a escasos metros este elemento de la Catedral de Jaén. Este lunes, se llevó a cabo una tercera visita guiada por parte del doctor en Historia del Arte, Rafael Casuso, el cual ha explicado los detalles del proceso de restauración de las vidrieras, así como su historia desde el siglo XVII.

Las visitas explicativas han sido un auténtico éxito, ya que se han dado cita hasta 300 personas en algunas de las ocasiones. Hasta tres jornadas de puertas abiertas se han realizado, viendo la gran demanda que ha tenido esta propuesta. “Teníamos en mente hacer la visita en la propia Sala Capitular, pero se ha desbordado la acogida y hemos tenido que realizar una parte de la visita fuera de este espacio”, explica Casuso a este medio de comunicación. 

Quizás, todo aquel que lea estas líneas, ahora se estará lamentando por no haber acudido a la Catedral de Jaén en estas últimas jornadas. Además, un sentimiento que se agudiza al pensar en que ha sido una oportunidad perdida por no haber contemplado una joya que, posiblemente, no podamos ver en muchos años así de cerca.

Para todos ha sido un regalo, incluso para los especialistas y personas que estudian a través de los libros la belleza de estas piezas, las cuales han estado muy próximas a los jiennenses durante algunas semanas.

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