Impulso al Carnaval

Publicado: 20/02/2024
Autor

Federico Pérez

Federico Pérez vuelca su vida en luchar contra la drogadicción en la asociación Arrabales, editar libros a través de Pábilo y mil cosas

Matrícula de deshonor

Un cajón de sastre en el que hay cabida para todo, reflexiones sobre la sociedad, sobre los problemas de Huelva, sobre el carnaval...

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Huelva cierra otro febrero en el que el carnaval ha sido protagonista, quizás de los más llamativos de los últimos años
Huelva cierra otro febrero en el que el carnaval ha sido protagonista, quizás de los más llamativos de los últimos años, sin que llegue aún a lograr la importancia social que tuvo antaño. Algunos de los cambios que se han producido en el foro interno de los organizadores han dado cierta relevancia a una fiesta que andaba dormida pero que empieza a despertar, creando sinergias interesantes entre los medios de comunicación, el Ayuntamiento, algunas empresas que llegan aún a cuenta gotas y la propia sociedad onubense.

Cabe recordar que este año el Carnaval Colombino, el de Huelva, ha cumplido cuarenta años y son muchos los llamados a escenario para participar de dicha celebración, ahondando en la historia de una fiesta que nació del pueblo y que quedó enquistada en un reducto atrincherado difícilmente accesible, que ha mantenido el carnaval desde una comunidad casi cerrada y muy controlada por egos y pamplinas que se abocaba cada año a un fracaso sonado del que pocos querían tirar. Pero dicho carnaval sigue sujeto a parámetros muy acotados y poco realistas, en el que se habla demasiado y se hace lo justo para mantener lo poco que nos queda de aquellos célebres años de gloria: “Se hace lo que se sabe pero no se sabe lo que se hace”.

Son los propios carnavaleros los que siguen liderando las carnestolendas onubenses para los propios carnavaleros, un círculo vicioso que nos conduce a un concurso viciado por nosotros mismos y al que no permitimos pases que no estén sujetos de tarjetas bien definidas y marcadas con poca voz y sin voto. Un concurso que debería alejarse del carnaval en general, para dar apertura a otras actividades más propias de la calle.

La participación de Camacho Malo, Marcos Toti, Juanma España, Norberto Javier, Marcos Gualda, Nardy la fuente, Miguel Doña, Elena Rodríguez, Carmen Alfonso, Domingo Manguara, Josué Correa, Jeromo Segura, un servidor, etc; los disfraces de concejales y alcaldesa, implicación del diputado Gabriel Cruz y las redes sociales han dado una excelente imagen este año, abriendo un camino interesante del que se tienen que aprovechar para seguir una senda que encamine el carnaval hacía una visión más extrínseca, y sobre todo, menos costumbrista, en el que se creen nuevos hábitos carnavaleros-sociales donde el pueblo tenga un mayor protagonismo.

Para ello, el error siempre estará en la base de esta fiesta, sujeta a los propios derechos que los que la vivimos hemos creado. Pretender que podemos fomentar y potenciar este carnaval desde los distintos sectores sociales es una estupidez que llevamos arrastrando muchos años, dado que es imposible que 5 ó 6 personas puedan llevar a cabo una empresa de tal magnitud, y que conste, que son miles de euros los que se invierte cada febrero en un carnaval que requeriría que ,de una vez, el Ayuntamiento asumiera las riendas y despliegue el potencial que verdaderamente tiene.

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