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Miércoles 19/06/2024  

El cementerio de los ingleses

Otra vuelta al sol

Hoy no quería hacer una columna larga y pretendidamente sesuda como suelo acostumbrar

El año aún presente yace moribundo en su lecho. Ha sido un año movido, del que cada balance tendrá distintos prismas con los que verse y del que sería largo hablar en términos generales. A nivel nacional, se puede resumir en que hemos tenido que afrontar una nueva crisis derivada de los delirios de un loco invasor en un país lejano aunque cercano a la par. Esto ha derivado en consecuencias para toda Europa y España no iba a ser menos. Obviamente, los problemas institucionales, las polémicas y los econtronazos políticos han seguido su curso. Sin novedad en el frente. A nivel autonómico, hemos vivido la renovación y conservación a la vez de nuestro gobierno andaluz. Moreno Bonilla supo sacar rédito de lo ocurrido en las elecciones de Castilla y León para obtener una mayoría absoluta incontestable. En el ámbito local, hemos vivido las obras en la Plaza del Rey, las de La Magdalena y lo que te rondaré, morena. Y hemos sido testigos de la lucha de las trabajadoras de ayuda a domicilio de San Fernando, logrando que ahora se esté tramitando la remunicipalización del servicio. Casi nada, oiga.

Para mí, ha sido un año de crecimiento. De ser un escritor novel que publicaba un libro (Nombres de Mujer) por el mero hecho de cumplir un sueño y, casi de casualidad, empezaba a aparecer en eventos por algunos puntos de Andalucía y de la provincia de Cádiz, he pasado a colaborar en este periódico, presentar mi libro en el Centro de Congresos de San Fernando y publicar mi segundo vástago (El Faro de Estela). En lo personal, ha habido altibajos de los que he salido orgullosamente en pie. Lo aprendido y lo disfrutado compensan los sinsabores que han servido de escuela para salir enriquecido (en lo personal, en lo económico me tengo que seguir levantando a las seis entre semana). En resumidas cuentas, ha sido un buen año para este juntaletras que les habla.

Hoy no quería hacer una columna larga y pretendidamente sesuda como suelo acostumbrar. Sólo me dirijo a ustedes para felicitarles la entrada del nuevo año, desearles prosperidad y satisfacciones mientras la Tierra vuelve a rodear al astro rey y pedirles que no corten nunca las alas a sus almas: no renuncien nunca a sus sueños. Oí en una canción que «si dejas de luchar, empiezas a morir». Así que les deseo una larga vida, que logren sus metas y mis ojos que lo vean. Feliz nueva vuelta al sol. Feliz año nuevo.

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